jueves, 1 de julio de 2010

Captaban chicas como anfitrionas traídas desde Tarapoto

En el comienzo del juicio por prueba anticipada, por supuestas amenazas, del caso “La Noche”, la testigo principal, Jhinna Yvonne Pinchi Calampa, se ratificó en todas sus acusaciones contra el propietario del local, Carlos Chávez.
Según dijo, en el segundo Juzgado de Investigación preparatoria que despacha el juez Manuel Fernández Reformer, la modalidad es captar las chicas, entre ellas menores de edad, a través del peluquero Royser del Castillo, ofreciéndoles trabajo como anfitrionas, pero al final las hacen trabajar como “damas de compañía”. Cabe resaltar que sobre las denuncias que supuestamente implican a fiscales, no hizo ninguna referencia.
La denunciante relató durante casi dos horas, que estuvo en dos oportunidades en “La Noche”, durante el 2007 y el 2009, tiempo en el que además resultó embarazada. Según dijo, su pesadilla se inició en julio de 2007 cuando asistió a la peluquería “Dayan Nicol”, en su natal Tarapoto. Allí fue atendida por Royser del Castillo, quien la convenció para trabajar en Piura como anfitriona.
La fiscal Fabiola Campos Hidalgo, de la Tercera Fiscalía, quien lleva adelante el proceso contra Carlos Chávez Montenegro, Royser del Castillo, Max Mogollón, entre otros preguntó:
¿Qué persona, te ofreció el trabajo para Piura?
“Un día me acerco a la peluquería de “Dayan Nicol” a hacerme un arreglo de cabello. Me comenzó a preguntar, qué hacía en Tarapoto, trabajo o no trabajo, le dije que era estudiante, me dijo en qué estaba trabajando. Le dije como anfitriona. Me ofreció un trabajo y me dijo que era para Piura, diciendo que era lo mismo que hacía en Tarapoto representando a varias empresas”.
¿Cuál era el ofrecimiento económico, en concreto qué le ofreció?
“El caso de mis estudios, juntar un poco más, y aparte dije en una semana puedo pagar mi siguiente ciclo de estudios”.
¿De cuánta suma hablamos?
“De 40 soles por día, solamente estar atendiendo de 3 a 4 días”.
Aseguró que el propietario de “Dayan Nicole”, a quien identificó como Royser del Castillo, estuvo diciéndole siempre, presionándola para que acepte la propuesta hasta que aceptó.
Hecho el trato se embarcaron en un bus de una conocida empresa, junto a dos chicas, una de 18 años y la otra de 20, rumbo a Piura. Pero cuando llegaron a nuestra ciudad se encontraron con un trabajo diferente al ofrecido. Allí fueron recogidas en un taxi y las llevaron al local, les pidieron que entreguen su DNI y que suban a habitaciones separadas y que esperen la llegada del dueño.
¿Cuál era el nombre del dueño?
“Tenía entendido, el señor Carlos Saúl Chávez Montenegro”.
¿Cuándo tú conoces a Carlos Chávez Montenegro?
“El día que exactamente llegamos de viaje. Plan de 8 a 9 de la noche”.
¿Qué conversas con él?
“Antes de eso me sentía indignada por la ropa que me habían dado. Tenía vergüenza de bajar. Una vestimenta que no era exactamente la de una anfitriona.
Un top color verde limón y una truza diminuta que se mostraba el trasero”.
¿Cuando tú bajas, con esta ropa, qué conversas con Carlos Chávez Montenegro, cuál era el trabajo que debías realizar?
“Me preguntó si había tenido ese tipo de trabajo, su negocio, yo dije que no, le dije qué trabajo era; que yo había llegado para trabajar como anfitriona. Me dijo no, acá las chicas ganan por tomar.
Me preguntó si era estudiante. Me hizo que me diera la vuelta, me hizo que me levantara el top, y que le mostrara mis piernas, para ver si tenía buenos senos y buenas piernas. Entonces me dijo ya acá tu trabajo es esto, vas a atender clientes y vas a tener salidas. Me debes por el pasaje, de tal manera que me sentí sometida”.
¿A qué te refieres específicamente, cuál es el rol que debías ejercer?
“Que tenía que atenderlos, dejarme manosear. Que se ganaba más. Me comenzó a explicar y que vaya analizando a las demás cómo se trabajaba. Por una cerveza ganaba cinco soles, por una sangría 15 soles, por un bailleys 10 soles, así sucesivamente. Tenías que consumir, aunque no quisieras tomar”.
¿Ante esta situación qué te decía?
“Con lo que me debía de pasaje, me preguntó si Royser nos había dado comida o no. Le dije que no. Desde que llegamos a ese lugar ya me había puesto precio, que estaba consumiendo. No tenía el DNI, no conocía Piura, me obligaba y me dijo, ya mamita, este trabajo es de dama de compañía”.
¿Qué entendías como dama de compañía?
“Era la primera vez en mi vida que escuchaba dama de compañía. No tenía pensado. Ese día me sentí mal, me preguntaban de dónde había venido, entonces me sentí engañada, que me habían traído con engaños, comencé a tomar amargamente”.
¿Qué realizaban las otras chicas?
“Tenían salidas”
¿Que significaban las salidas?
“Que cada chica tenía que poner un precio. Me dijo el señor Carlos tú tienes que ver el cliente cómo es, si es turista, en dólares y si no es, en soles”.
¿Cuando tú dices salidas, qué significa?
Tener intimidad, tener relaciones sexuales.

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